Las tortugas son un símbolo de sabiduría, protección y seguridad. Su manera de estar en el mundo, lenta pero constante, es un claro recordatorio de cómo podríamos afrontar la vida, teniendo en cuenta que en nuestro camino lo importante es ser constante, firmes y no rendirnos incluso si el progreso es lento. En el mundo acelerado en el que vivimos las tortugas son un reflejo de cómo podemos vivir de una manera diferente, más calmada y volviendo a nosotros mismos cada vez que estemos perdidos.